domingo, 18 de mayo de 2014

Por qué Karol Wojtyla no es santo de mi devoción - por Gabriel Andrade

Corrección de textos: Prof. María Valeria Segura

Sus siete pecados capitales

1- Por participar en el encubrimiento de las circunstancias que envolvieron la muerte de Juan Pablo I
a)   Por haber respondido con un cerrado silencio, sin admitir nunca abrir una investigación, a los argumentos del asesinato del 28 de setiembre de 1978 contra Albino Luciani de 65 años, ocurrido a los 33 días de su pontificado. Luciani se hallaba en perfecto estado de salud, según informó su médico personal Da Ros, contradiciendo a su Secretario de Estado -Jean Villot- el que prohibiera cualquier autopsia e hiciera embalsamar el cuerpo antes de las 24 horas de fallecimiento; hecho tal que está fuera de lugar y que hizo casi imposible  determinar si hubo infarto agudo -como se manifestó oficialmente la "Santa Sede" (difícil de creer en una persona con baja presión como Luciani)- o si fue envenenado con metales pesados.
b)   Por haber tomado su nombre como signo de continuidad pastoral petrina, para luego hacer todo lo contrario.
Paul Marcinkus junto a Wojtyla
    c)   Por no hacer limpieza de personajes nefastos dentro del Estado Vaticano, como el ex cardenal de Chicago, Paul Marcinkus, implicado desde el pontificado de Pablo VI en el vaciamiento de la Banca Católica de Véneto y ser uno de los sospechosos de la muerte de Juan Pablo I.
    d)   Por no hacer saneamiento en las finanzas del IOR y no apartar de su círculo de influencia a personajes como Roberto Calvi (responsable del vaciamiento por 1000 millones de dólares en el Banco Ambrosiano del que era presidente, y que Luciani tenía decidido avanzar para despegar al IOR del Ambrosiano; Calvi, luego “suicidado”); Michele Sindona (banquero siciliano con pedido de extradición desde Italia, cuyas pruebas de crímenes financieros poseía el IOR) o Umberto Ortolani  y Licio Gelli (dirigentes de la logia masónica P2) cuyo imperio se veía amenazado por las reformas propuestas de Luciani y también sospechosos por la muerte de Juan Pablo I.
e)   Por no hacer una pastoral más humana sobre las familias, como aseguran -el cardenal italiano Giovanni Benelli o el cardenal argentino Eduardo Pironio, amigos personales de Luciani, entre otros allegados- tenía en carpeta Juan Pablo I para tratar el 24 de octubre de 1978 (a menos de un mes de su muerte) sobre el control de la natalidad y los métodos anticonceptivos.
f)     Por no hacer un rechazo frontal a las dictaduras genocidas, como fue la voluntad de Luciani -y lo atestigua la lista de invitados a la asunción de su pontificado hecha por él mismo- en donde quedaban excluidos los dictadores latinoamericanos, luego ignorada por el Secretario de Estado Jean Villot.
g)   Por la no apertura a las teologías renovadoras, como sí la asumía Juan Pablo I.

2- Por rodearse de clero justificador de genocidas
Augusto Pinochet junto a Wojtyla
   a) Su Secretario de Estado, Ángelo Sodano, nuncio apostólico chileno durante la dictadura de Augusto Pinochet y amigo personal de éste. La carrera de Sodano es toda una síntesis del papado de Karol Wojtyla. Sodano, verdadero “padrino mafioso” del Vaticano, tenía negocios con los Legionarios de Cristo cuyo fundador fue el pedófilo Marcial Maciel. Un sobrino suyo fue uno de los asesores nombrados por Maciel para construir la universidad que los Legionarios de Cristo tienen en Roma, la Universidad Pontificial Regina Apostolorum. Su hermano Alessandro fue condenado por corrupción tras la operación  italiana "Manos Limpias". Su sobrino Andrea corrió la misma suerte en los Estados Unidos cuando el FBI descubrió que Andrea y un socio se dedicaban a comprar -mediante información privilegiada y por un puñado de dólares- las propiedades inmobiliarias de las diócesis de Estados Unidos que estaban en bancarrota debido a los escándalos de pedofilia. Toda una hermosa familia cristiana amparada por acción u omisión de Wojtyla, Dios sabrá.
Leopoldo F. Galtieri junto a Wojtyla
  b) Pío Laghi, nuncio apostólico argentino encubridor de la masacre de los padres palotinos, los asesinatos de los obispos Enrique Angelelli y Carlos Ponce de León y de cuanta persecución, secuestro y desaparición sufrió el rebaño en Argentina. Laghi, el que tuvo una conversación tres días posterior a la masacre de San Patricio con el padre Kevin O’Neill -superior palotino posterior al crimen- en la que manifestó que una embajada extranjera informó que habían sido fuerzas parapoliciales las que cometieron el crimen; pero prefirió callar. Laghi, quien después del atentado a Mons. Vicente Zazpe siguió callando y después de su muerte y como respuesta del Vaticano desde la Nunciatura, nombró al abusador Mons. Storni al frente del arzobispado de Santa Fe, sellando la confluencia de los intereses del Vaticano y de la Conferencia Episcopal Argentina en complicidad con los factores de poder que impusieron el terrorismo de estado y se beneficiaron a través del mismo. Laghi -quien posteriormente fuera premiado como delegado apostólico en Washington por Wojtyla- poseía una carpeta con nombres y fotos robadas durante el secuestro de desaparecidos argentinos durante la dictadura y cínicamente amonestaba a los familiares que le iban a pedir ayuda diciéndole que eran subversivos y que tuvieran "resignación cristiana", justificando el genocidio y haciendo una clara opción por ellos y sus intereses, como lo atestigua Ana Giacobe, cuando en una entrevista mantenida en 1978 la mujer fue a solicitarle ayuda por su marido Gustavo Ponce de León, secuestrado y desaparecido desde el 6 de agosto de 1976.
c)  Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del ultraconservador Opus Dei, amigo y
Wojtyla con Escrivá de Balaguer
justificador ideológico del genocida español Francisco Franco. Escrivá de Balaguer, amigo y protegido de Wojtyla, dictador egocéntrico, de concepciones apocalípticas y exponente de una mentalidad misógina, quien “contribuyó” con cientos de millones de dólares a las arcas del Vaticano para “comprar” la prelatura personal papal del Opus Dei -con lo que el grupo de allí en más sólo dio cuentas al papa Wojtyla, manteniéndose impune de cualquier control diocesano donde quisiera actuar- y que fue canonizado por Wojtyla en un vergonzoso proceso eclesial relámpago.

3- Por darle la espalda y librar a su suerte al arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, quien fuera asesinado por sus enemigos
    a)  Por hacer una política de estado el dejar sin protección a los sacerdotes y obispos que encarnaban en América latina la opción por los pobres frente a las dictaduras criminales y sus aliados de las burguesías nacionales, apoyando directa o indirectamente con actos o silencios a cuanta dictadura genocida de derecha hubo durante su pontificado, y jamás haber condenando explícitamente a la Doctrina de la Seguridad Nacional. 
   b)  Porque al año siguiente de ser electo -1979-, monseñor Romero le entregó un informe sobre la espantosa violación de los derechos humanos en El Salvador y Wojtyla lo ignoró y le recomendó a Romero que trabajara “más estrechamente con el gobierno”. Romero -asesinado el 24 de marzo de 1980 por un comando paramilitar de la extrema derecha salvadoreña mientras celebraba una misa- enfrentó a los militares para rogarles que no asesinaran a su pueblo, recorrió barriales, zonas castigadas por la represión y la violencia, defendió los derechos humanos y los pobres. Encarnó en su figura “una Iglesia pobre para los pobres” y lo pagó con su vida, como tantos otros padres a quienes el Vaticano de Wojtyla tildaba de marxistas o comunistas sólo porque se implicaban en causas sociales.
c)   Porque Wojtyla le falló al Evangelio en América latina y a quienes, desde una modesta Iglesia, osaron decirles no a los asesinos de sus pueblos. Si Wojtyla contribuyó en Europa del este a la caída del bloque comunista, en América latina favoreció la caída de la democracia y la permanencia nefasta de las dictaduras y su ideología apocalíptica. Un detalle atroz se suma a la ya incontable deuda que el Vaticano tiene con la justicia y la verdad: el expediente de beatificación de monseñor Oscar Arnulfo Romero sigue bloqueado en los meandros políticos de la "Santa Sede".

4- Por hacer del Vaticano una cueva de ladrones
a)  Porque en una trama donde hay mucha sangre, Wojtyla se asoció -consciente o inconscientemente- con malandras para alimentar con fondos secretos las arcas del IOR (Banco del Vaticano) y no aceptar los controles bancarios europeos sobre el mismo, funcionando así como un paraíso fiscal para lavar dinero sucio de la mafia, prelados corruptos y cuanto poderoso quisiera usar este banco vaticano para sus delitos financieros, con tal que una tajada de ese dinero sucio quedara para las arcas de Roma.
b)  Por hacer del Vaticano el "aguantadero" de Paul Marcinkus, ex arzobispo de Chicago, banquero del Vaticano y prófugo de la justicia italiana, con conexiones con la logia masónica P2 de Licio Gelli, implicados en el vaciamiento del Banco Ambrosiano, y relacionado con “suicidios” como el del banquero Roberto Calvi y la muerte “natural” de Juan Pablo I.
c)  Por aceptar elevar a “Prelatura Papal” al Opus Dei de Escrivá de Balaguer -lo que eximió al grupo de cualquier control diocesano en todos los países del mundo- a cambio de millones de dólares para salvar las finanzas de estado.
Wojtyla estrechando la mano del
representante del imperio Ronald Reagan
 d)  Por aceptar a Candessus -dirigente del FMI durante los últimos tiempos de su papado, implementador de severísimos "ajustes estructurales" a los países pobres para "modernizar" y hacer "más eficiente" (¿para quién?) sus economías, privatizándolas (despojando a los países de sus últimos bienes nacionales) e introduciéndolas en la globalización (es decir, sometiendo sus mercados al desigual comercio exterior), produciendo el período de mayor concentración de la riqueza y mayor desigualdad de toda la historia universal- y, encima, tolerar su famoso discurso a los empresarios “cristianos” en el que les atribuyó corporativamente el "cumplimiento" de la Buena Noticia de la liberación de los pobres (Lc 4, 16ss) (?) e incorporarlo -tras su jubilación a la dirección del FMI- a la Pontificia Comisión de Justicia y Paz del Vaticano, en un claro reconocimiento por parte del estado religioso de su misma ideología, contraria al Evangelio.
Wojtyla estrechando las manos
del nuevo representante del imperio,
el genocida George Bush
  e)  Por la bendición al Instituto para la Religión y la Democracia (IRD) que durante las administraciones Reagan fue diseñado oficialmente para participar en la lucha ideológica internacional poniendo la esa religión al servicio del capital neoliberal internacional, combatiendo "teológicamente" las revoluciones de los pobres, las comunidades de base y la teología latinoamericana de la liberación, como confesaron los propios "Documentos de Santa Fe".
     f)    Por no apoyar explícitamente el movimiento ecologista, ya que hubiese ido en contra de la super explotación capitalista de ideología neoliberal.

5- Por hacer de la teología del Vaticano un oficio de inquisidores
a)   Por coaccionar, sancionar y expulsar a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe a más de 350 teólogos que querían difundir las enseñanzas del Evangelio, convirtiendo a este estado en un antro de los peores conservadores eclesiásticos del planeta.
    b)  Porque en sus 27 años de pontificado ningún obispo latinoamericano ligado a la acción social o a la Teología de la Liberación fue nombrado cardenal. La respuesta está en una frase de otro de los más dignos representantes de la “Iglesia de los pobres”, el fallecido arzobispo brasileño Hélder Cámara: “Cuando alimenté a los pobres me llamaron santo; pero cuando pregunté por qué hay gente pobre me llamaron comunista”.
 c) Porque aceptó gustoso a los teólogos del neoconservadurismo, como Michael Novak, que justificó teológicamente el neoliberalismo -en vez de sincerarse y señalarlo culpable de la creciente pobreza y la destrucción del planeta- y que hasta identificó al "Siervo de Yahvé" con la "corporación transnacional moderna" (?) y, aunque es católico, nunca fue amonestado, ni siquiera mínimamente.
     d)  Por destruir todo lo que pudo al Concilio Vaticano II, ejerciendo un restauracionismo católico que llega hasta la eclesiología del Vaticano I. 
     e)  Por pretender instaurar el pensamiento único desde el poder central de Roma, avasallando la espiritualidad de los distintos pueblos del mundo como si el Espíritu Santo soplara sólo desde el eurocentrismo romano.
f)  Por destruir el CELAM, atacando solapadamente al documento de Puebla, manipulando obscenamente la conferencia de Santo Domingo y no permitiendo un trabajo similar en África y Asia.
g)  Por firmar la Dominus Iesus, documento de una soberbia increíble que pretendió la sepultura del ecumenismo y el pluralismo religioso.
h) Por hacer un tratamiento vergonzoso de injustificable tolerancia a Lefèbvre y su movimiento de reminiscencias medievales.
i) Por ser continuador de una propuesta misógina, profundizándola, como si la mujer dentro de la iglesia no fuese una mayoría y no tuviese la misma dignidad que los varones. Por esto mismo es que el Vaticano no ha podido firmar la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
j) Por seguir manteniendo el celibato obligatorio y excluyente para los sacerdotes, aun en pleno siglo XXI, sin atender las necesidades pastorales de vastos sectores de la comunidad cristiana, tanto como las humanísticas de los propios ministros; en una norma canónica que tiene más que ver con las necesidades económicas de la institución (que los sacerdotes no tengan familias que los hereden, motivo por el cual se creó la norma) que con motivos evangélicos.
k)   Porque en su catecismo de 1992 sigue aceptando la pena de muerte (2266 CIC) que aún sigue vigente.

6- Por promover y encubrir a sacerdotes y obispos abusadores de menores
Marcial Maciel bendecido por Wojtyla
    a)   Porque entre otros tantos horrores, promovió y encubrió a pedófilos como Marcial Maciel, quien solía repartir sobres con dinero y favores para comprar el silencio de las jerarquías, denunciado por el ex sacerdote mejicano Alberto Athié quien renunció en el año 2000 al sacerdocio y se dedicó a la investigación y denuncia de los abusos sexuales cometidos por clérigos y organizaciones. En 2004, antes de la muerte de Wojtyla, Maciel fue honrado en el Vaticano. El “dossier” Maciel había sido bloqueado en 1999 por Wojtyla y mantenido en estado de invisible por el ya nombrado Angelo Sodano, número dos de Wojtyla durante 15 años como secretario de Estado del Vaticano. Las investigaciones reabiertas por Ratzinger demostraron que Maciel era un pederasta, tenía dos mujeres, tres hijos, se movía con varias identidades diferentes y manejaba fondos millonarios. Las denuncias previas nunca habían pasado el paredón levantado por Sodano y el hoy “santo” Wojtyla.
Marcial Maciel sigue siendo bendecido
por Wojtyla 20 años después
     b)   Porque, en general, los crímenes de los sacerdotes pedófilos se mantuvieron ocultos para no perjudicar el “buen nombre” de la institución-iglesia, sin el menor sentido de justicia hacia las víctimas inocentes. Existe un gravísimo informe realizado por tres cardenales eméritos que habría reforzado la voluntad de renunciar del anterior papa, Joseph Ratzinger, al verse sin fuerzas para cambiar esto. En ellos se comprobaba un ambiente de promiscuidad, de luchas de poder entre “monsignoris”, una verdadera red conspirativa de prostitución gay en el Vaticano, que se agudizó en el papado de Wojtyla. Desde los comienzos de este pontificado la “Santa Sede" ha venido dando a los obispos instrucciones secretas y amenazándolos con severas penas canónicas para que los abusos sexuales contra niños cometidos por clérigos se mantengan en estricto secreto.

7- Por no haber hecho nunca la opción por los pobres
   a)   Por no asumir su obligación profética de tomar y hacer tomar conciencia del carácter conflictivo de la so­ciedad a partir de la realidad escandalosa de los desequilibrios económicos, políticos y sociales; y de la realidad disyuntiva desde esos lugares en donde la opulencia de unos pocos tiene relación directa con la miseria de muchos.
     b)   Por no asumir nunca un elemento de ruptura, y hasta de éxodo, res­pecto del lugar de los poderosos y sus opciones de muerte con respecto a su rebaño injusticiado.
     c)   Por no introyectar entonces una opción conciente -que le era obligatoria como pastor universal- por el lugar social de los injusticiados, por no ubicarse desde él, con un deseo de identifica­ción con éstos, lo que debió expresarse en un movimiento de salida hacia su encuentro y de encarnación en su mundo y sus intereses de forma real, concreta y efectiva. 
    d)   Por no asumir conciente y activamente la causa de los po­bres, lo que implicaba una opción política de solidaridad activa con sus luchas mediante una praxis histórica de transformación social concreta, con lo que debió haber utilizado las me­diaciones políticas necesarias en cada caso, lo cual nunca sucedió.
    e)   Por no asumir el destino propio de los injusticiados, pobres, aunque le costara desde un simple desprestigio hasta la muerte, pasando por el despojo de todo privilegio, de enemistades, persecución ideológica y hasta el martirio, como así también de desprestigio e incomprensiones por haberse encarnado en el mundo y en los intereses de los injusticiados al asumir la defensa activa de su causa.


Más allá de las buenas intenciones que pudo haber tenido el papa polaco -cosa que sólo sabe y corresponde juzgar a Dios- declarar santo a Karol Wojtyla es olvidarse del abrumador catálogo de graves pecados terrestres que pesan sobre él dado el ministerio que ocupó. Presidió los destinos de la Iglesia con modos que terminaron siendo infames y corruptos. Donde Jesús en el desierto rechazó las tentaciones, Wojtyla fraqueó, calló y aceptó. Pero a diferencia de Pedro que negó tres veces al Señor y luego se arrepintió y puso su vida al servicio del Evangelio hasta su martirio, Wojtyla -hasta donde sabemos- jamás hizo público un arrepentimiento.
Se ha promovido a la categoría de santo a un hombre que, sabiéndolo o no, ha quedado con las manos sucias, con una actitud para nada evangélica de encubrir a violadores de niños, de besar a dictadores y legitimar con ello el tendal de muertos que dejaban en el camino, de dejar negociar beneficios con la mafia, que ha sacrificado en nombre de los intereses de Europa del Este, la misericordia y la justicia de otros, entre ellos los de América Latina.
Se ha canonizado a un hombre con dotes actorales -trabajados desde su grupo de teatro en su juventud- que ha estado en pose para lograr simpatías pero no ha ejercido el Evangelio en lo que es esencial. El papa “viajero”, el papa “amable”, el papa “de los jóvenes”, fue un hombre tan agradable como ortodoxo, dogmático y cerrado que desprotegió a las víctimas de los abusos sexuales y a los propios pastores de la Iglesia cuando éstos estuvieron en peligro de muerte. Su visión y sus necesidades estratégicas siempre se opusieron a las humanas. 
Se ha ignorado la memoria de las víctimas y negado su reparación histórica ¿Ante quién se arrodillarán en adelante las víctimas de los abusadores sexuales y de las dictaduras?
Podemos levantar todos juntos un lugar apacible y justo en la memoria con las imágenes del padre Mugica, de los padres palotinos, de Mons. Enrique Angelelli, Carlos Ponce de León, Oscar Romero o de tanto mártir casi anónimo para reencontrarnos con la beatitud y el sentido de quienes, por un ideal evangélico de justicia e igualdad dignidad de todos los Hijos de Dios.
He allí lo que debería ser la vida de alguien declarado santo, trascendiendo la pequeñez de una vida personal terrena en la grandeza trascendente de su misión.

¡Perdónalos Padre, no saben lo que hacen! (Lc 23, 34)

viernes, 9 de mayo de 2014

Padre Carlos Mugica (1930-1974) a cuarenta años de su pascua - por Gabriel Andrade

A los mártires no se los entierra, se los siembran, y florecen en millones.
Subcomandante Marcos

Un Testigo del Evangelio cae crucificado en balas
¿Quién está dispuesto a seguir con su porfía?

Extracto de la biografía de Eduardo de la Serna

Carlos Francisco Sergio Mugica Echagüe nació en Buenos Aires el 7 de octubre de 1930. Fue el tercero de los siete hijos del matrimonio formado por Adolfo Mugica (ex-diputado conservador del período 1938-42, y ex-ministro de Relaciones exteriores del presidente Arturo Frondizi en 1961) y Carmen Echagüe, hija de terratenientes adinerados de Buenos Aires.
En 1950, con motivo del Año Santo, viajó con varios sacerdotes, y con su amigo Alejandro Mayol a Europa, y allí maduró su idea de entrar en el seminario, lo que haría a los veintiún años, en marzo de 1952.
En el seminario se destacó por su meticulosidad por buscar "lo perfecto", con una "religiosidad individualista", "fiel al slogan: salva tu alma". A fines de 1954 comenzó a colaborar pastoralmente con el padre Iriarte en las misiones a conventillos y casas de la parroquia Santa Rosa de Lima, de la que éste era párroco. Su acercamiento e intención de llegar a esta gente lo marcaría meses más tarde de un modo definitivo. El reconoce haber participado "del júbilo orgiástico de la oligarquía por la caída de Perón. Pero cuando una noche fue al conventillo de costumbre vió escrito con tiza y en letras bien grandes: 'sin Perón no hay Patria ni Dios. Abajo los cuervos' (= curas). Contaría años más tarde: "la gente humilde estaba de duelo, y si la gente humilde estaba de duelo, entonces yo estaba en la vereda de enfrente".
En noviembre de 1957 escribió su primera obra: "El católico frente a los partidos políticos" para la revista del Seminario. El compromiso con los pobres comenzó a acentuarse y comenzó a integrar grupos misioneros en diferentes puntos del interior del país.
Tras ocho años de estudios, fue ordenado sacerdote el 21 de diciembre de 1959. Acompañó un a monseñor Iriarte, su antiguo párroco, y ahora obispo de Reconquista, al Chaco, y allí descubrió el subdesarrollo y la pobreza, lo que constituyó un segundo shock para su vida.
De regreso a Buenos Aires -entre 1960 y 1963- trabajó al servicio del cardenal Antonio Caggiano, quien a su vez lo destinó como vicario cooperador a la parroquia Nuestra Señora del Socorro, en el muy elitista Barrio Norte. Y como asesor de la Juventud de Acción Católica, en su ex colegio "Nacional" y entre los universitarios de Medicina y Ciencias Económicos de la Universidad de Buenos Aires, donde participó de las jornadas de "Diálogo entre católicos y marxistas", el 18 de octubre de 1965, en la Facultad de Filosofía y letras (cosa que causó honda preocupación con varios sectores episcopales muy conservadores). Sin embargo, de una escuela le solicitaron que se desempeñara como capellán de la escuela "Paulina de Mallinkrodt", en la villa miseria del barrio de retiro. Por este tiempo también comenzó a desempeñarse como profesor de teología en la universidad del Salvador, en las facultades de Psicopedagogía y de Derecho. Por este entonces, asimismo, se le solicitó la predicación de una homilía semanal en Radio Municipal.
Crítico con el Gobierno de Illía por su ilegitimidad frente a la proscripción del peronismo, empezó a tener problemas entre la feligresía que consideraba que "se metía demasiado en política". Esto motivó que muchas personas pidieran el traslado del padre Carlos, a los que el párroco accedió pidiéndoselo al Cardenal Caggiano. Diría entonces: "Creo que la misión del sacerdote es evangelizar a los pobres... e interpelar a los ricos. Y bueno, llega un momento en que los ricos no quieren que se les predique más, como sucedió... en el Socorro cuando me echaron".
Mugica entonces pasó a desempeñarse como vicario en la parroquia Inmaculada Concepción de María, en la calle Independencia.
En la JEC su presencia fue altamente atractiva para los estudiantes que lo tomaron como referente; allí conoció a Gustavo Ramus, Abal Medina y Mario E. Firmenich, futuros fundadores de la organización armada peronista "Montoneros" Con ellos, participó en Santa Fe en una misión rural en 1966. Dos frases escuchadas por los misioneros marcaron hondo al padre Carlos y las repetía con frecuencia: una viejita le dijo a una misionera "A mí, qué me vienen a hablar de Dios si me estoy muriendo de hambre"; y un hachero que dijo "yo soy la alpargata del patrón".
En la facultad de Derecho, fue notable su enfrentamiento con el entonces titular de Derecho Agrario, José Alfredo Martínez de Hoz, luego Ministro de Economía de la asesina Dictadura militar argentina del general Videla (24 de marzo de 1976).
Su encendida y pública defensa del peronismo, como asimismo la frecuencia con que en sus discursos eran citados el Che Guevara, Mao, Camilo Torres y otros, trajo al Carlos Mugica abiertos, y cada vez más frecuentes, choques con el Arzobispo Juan Carlos Aramburu. También se fue agudizando el conflicto con las religiosas de Mallinckrodt que -dedicadas al trabajo con las clases más altas- no veían con buenos ojos a este sacerdote que por su "alcurnia" les había parecido ideal, en un principio.
En 1967, viajó, en nombre de monseñor Podestá, a Bolivia, para reclamar el cuerpo del Che Guevara e interesarse por la suerte de los prisioneros del ELN (Ejército de Liberación Nacional) detenidos tras la muerte del mítico guerrillero (entre ellos estaba Regis Debray). Ese mismo año, interrumpió toda actividad en noviembre y hasta octubre de 1968, tiempo en que viajó a París para estudiar, en el Instituto Católico, Epistemología y Semiología; Doctrina Social de la Iglesia y Comunicación Social y Teología Pastoral con los dominicos Chenu y Blanquart. En la capital francesa, residió en un pensionado religioso de la Rue Madame, profundizó sus relaciones de amistad con otros sacerdotes argentinos como Concatti y Brascelis, y allí pudo ver en directo los famosos sucesos del mayo del 68. También viajó -gracias a los oficios de su padre- a España donde visitó al general Perón a partir de un encuentro casual con J. W. Cooke (delegado personal de Perón a Cuba) en el partido entre Racing (el club de sus amores) contra el Celtic de Glasgow, por la copa Intercontinental.
En París Mugica conoció por carta la existencia -el nacimiento- del Movimiento Sacerdotes del Tercer Mundo (MSTM) y envió su adhesión incondicional. También inició su colaboración en el Equipo Intervillas, fundado el 2 de agosto de 1968 gracias a la dedicación de Jorge Goñi, también "cura villero".
Mugica vuelve a la Argentina a un mes de clausurado el encuentro episcopal de Medellín. Casi sin desempacar se entera que ha sido reemplazado en la capellanía de las religiosas de Mallinckrodt por el padre Julio Triviño, ubicado pastoral y teológicamente en las antípodas del Carlos Mugica; representante típico de la mentalidad preconciliar, espiritualista y también capellán castrense. Sin embargo, la parroquia San Martín de Tours, a cargo de los sacerdotes asuncionistas había decidido abrir una capilla en la villa de Retiro, en su jurisdicción parroquial, y confió al Padre Mugica su desempeño, lo que fue confirmado por el Cardenal Caggiano. Con la ayuda económica de su hermano Alejandro se levantó un salón multiuso. Así en el barrio Comunicaciones se levantó la capilla "Cristo obrero", donde ejerció su máxima actividad pastoral entre sus "hermanos villeros". Entre tanto, cubría otras tareas pastorales como vicario en la parroquia San Francisco Solano, ayudando a su amigo el Padre Jorge Vernazza. Volvió también a las cátedras de Teología en la Universidad del Salvador, en las facultades de Ciencias Económicas, Derecho y ciencias Políticas. Su hiperactividad lo llevó a asumir compromisos de celebrar en el Instituto de Cultura Religiosa Superior y en la parroquia Santa Elena.
Su participación cada vez más activa en el MSTM lo llevó a agudizar el enfrentamiento con el Arzobispo coadjutor Juan Carlos Aramburu que prohibió a todos los sacerdotes de la Arquidiócesis a manifestarse públicamente en cuestiones políticas (prohibición que no parecía concernirle a él mismo ya que hacía política pero a favor del poder opresor contrario al Evangelio), y que causó profunda reacción en varios grupos sacerdotales, aunque el grupo MSTM Capital obedeció esta orden.
Su presencia en los medios de comunicación se hacía cada vez más frecuente y su figura cobró cada vez mayor notoriedad. Incluso fue notable la cantidad de personas del ambiente televisivo que empezaron a frecuentar la villa.
La ola de violencia que afectaba al país lo llevó a reflexionar sobre la violencia institucionalizada y la violencia revolucionaria. Por este tiempo el Padre Alberto Carbone, ex compañero de Mugica en la JEC, es encarcelado injustamente por el asesinato del general Aramburu. La encendida defensa del P. Carbone y la cercanía a miembros de la Organización Montoneros, además de su actitud "poco clara" sobre la violencia, lo llevó también a ser encarcelado. Periódicos manifiestamente adversarios del MSTM y luego claramente adherentes a la violencia asesina del Proceso de Reorganización Nacional como "La Razón" y "Nueva Provincia", lo cuestionaron por su "justificación de la violencia que se ha desatado en el país". Todas las homilías del P. Mugica (y de otros miembros del MSTM) eran manifiestamente grabadas por los Servicios de Inteligencia. El Arzobispo Aramburu, entre tanto, acrecentó fuertemente su distancia con el P. Carlos llegando en más de una oportunidad a proponerle la "laicización", cosa que Mugica rechazó terminantemente, aunque constituyó una de sus mayores angustias en los últimos tiempos: "espero, en Dios, no verme forzado jamás a abandonar el sacerdocio aunque deba resistir infinitas presiones".
Poco tiempo después, ofició junto a los padres Benítez (ex confesor de Eva Perón) Adur y Ricciardelli, el funeral por sus amigos Abal Medina y Ramus, miembros de "Montoneros", asesinados en un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad. A consecuencia de la homilía pronunciada por Benítez y Mugica, según la transcripción -cargada de inexactitudes- de "La Razón", los dos fueron detenidos, el 14 de septiembre, y por espacio de una semana. El Arzobispo, entre tanto, suspendió al P. Mugica en sus licencias ministeriales por el lapso de 30 días; de esto Mugica se enteró en prisión por los diarios.
Su lugar de trabajo en la Villa 'Comunicaciones' se vistió de fiesta cuando el 27 de diciembre de 1970, se inaugura la Capilla de Cristo Obrero. El Carlos Mugica, sin embargo, solía dormir por las noches en su domicilio en un cuartito en el último piso. Mugica redobló sus trabajos en favor de los villeros, y redujo sus apariciones en los Medios. Asimismo, reforzó su vida interior yendo con frecuencia al monasterio benedictino de la localidad de Los Toldos, en la provincia de Buenos Aires. La capilla sería luego muy visitada por personajes conocidos de la sociedad argentina (futbolistas, artistas, etc.) lo que sería aprovechado por el sacerdote para la realización de eventos gratuitos en la villa. También acudiría allí el general Perón, el 6 de diciembre de 1972, tras su triunfal regreso después de dieciocho años de exilio (el P. Carlos no se encontraba en ese momento en la ciudad), y el presidente Héctor Cámpora, recién elegido primer mandatario del país, por la candidatura del Frente Justicialista de Liberación (FREJULI), en la que se había propuesto un lugar a Mugica, cosa que él rechazó. Fue el 9 de mayo de 1973, y nos podemos imaginar la alegría de los villeros al ver al presidente argentino, entre ellos, compartiendo una comida.
El viernes 2 de julio de 1971, una bomba estalló en su domicilio de Gelly y Obes 2230, pero aunque la bomba afecto edificios y automóviles, nadie resultó herido.
Fue en este momento que en un reportaje Carlos Mugica pronunció su clásica: "Nada ni nadie me impedirá servir a Jesucristo y a su Iglesia, luchando junto a los pobres por su Liberación. Si el Señor me concede el privilegio, que no merezco, de perder la vida en esta empresa, estoy a su disposición". Las amenazas continuaron, y dos hombres irrumpieron en el piso donde se encontraba el cuartito de Carlos Mugica pero no pudieron concretar nada ya que éste se encontraba en un encuentro de los MSTM en Córdoba.
El gobierno militar se encontraba en crisis. El P. Carbone nuevamente había sido detenido por una supuesta (y evidentemente falsa) participación suya en un intento de copamiento armado de una unidad de Prefectura Naval, ocurrido el 3 de enero de 1972. Carbone había sido visto en su hogar y en el cine. Hasta la justicia militar hubo de sobreseerlo, aunque fue liberado 5 meses más tarde. Mugica presentó un recurso judicial de habeas corpus. Cuando se produjo el regreso del General Perón a la Argentina, Mugica fue junto con Vernazza en el avión charter que fue a buscar al anciano líder en noviembre de 1972. Esto acrecentó sus distancias con el Arzobispo Aramburu.
Un artículo anónimo publicado en el Boletín Eclesiástico de Buenos Aires (órgano oficial del Arzobispado) se dedicó duramente a criticar diferentes posturas teológicas de Carlos Mugica en su artículo "Jesús y la política de su época". Mons. A. Canale, canciller de la Curia, comunicó a Mugica que debía preparar su descargo, para ser publicado en el "Boletín", pero aunque el caso fue archivado, no se publicó ni siquiera un resumen de su escrito de 18 páginas (preparado con la ayuda de Luis Rivas, Rafael Tello y Lucio Gera).
Mugica, con su gran capacidad de trabajo, celebraba misa los sábados en la iglesia de San Francisco Solano, de la que era párroco su amigo el padre Vernazza, y en la que luego sería asesinado, daba cursos prematrimoniales una vez al mes, e impartía clases de Teología en la Universidad del Salvador, de los Padres Jesuitas.
Con el peronismo gobernando, Mugica, aceptó ser nombrado asesor -sin remuneración- del Ministerio de Bienestar Social, pero poco después, se desvinculó públicamente de este cargo, por discrepancias con el titular del mismo, López Rega, ya que para Mugica, "no había comunicación entre el ministerio y los villeros". Muchos han visto en esta discrepancia abierta y manifiesta con López Rega, los motivos de su asesinato. Tan es así, que una noche, ante un grupo de vecinos de la villa Mugica se expresó diciendo: "López Rega me va a mandar matar".
Al mismo tiempo, Mugica y los Montoneros se distanciaban cada vez más; en una misa en conmemoración por la muerte de Aval Medina y Ramus, el 7 de diciembre de 1973, Mugica se expresó diciendo: "Como dice la Biblia, hay que dejar las armas para empuñar los arados".
Esta doble amenaza de derecha e izquierda no era la que más preocupaba al Carlos Mugica: "No tengo miedo de morir. De lo único que tengo miedo es de que el Arzobispo me eche de la Iglesia".
En 1974, terminó de escribir el texto de la "Misa para el Tercer Mundo", cuyo disco, grabado y editado por la RCA, con la colaboración del "Grupo Vocal Argentino" que compuso una bella música, con ritmos argentinos, asiáticos y africanos, fue destruido por orden del ministro Rocamora.
Las amenazas de muerte empezaron a multiplicarse.
La revista Militancia, ligada al peronismo de izquierda, dirigida por Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde, lo ubicó en lo que llamaban "La Cárcel del Pueblo", un apartado editorial donde semanalmente "encarcelaban" a diferentes personas del "antipueblo".
Asimismo "El Caudillo", de la Derecha peronista le cuestionaba desde su ministerio sacerdotal hasta su servicio a los pobres: "está al servicio de los pobres o tiene a los pobres a su servicio", se preguntaba, y terminaba por acusarlo de "bolche".
Evidentemente, su coherencia con el Evangelio incomodaba a unos y a otros; como en tiempos de Jesús donde era rechazado por zelotes por un lado como los saduceos y fariseos por el otro. Su único y gran sostén era el pueblo necesitado, al igual que el Nazareno al que buscaban para la liberación física y espiritual.
A mediados de abril de 1974 Mugica se retira a Los Toldos a un nuevo retiro espiritual. Allí Carlos le manifestó su miedo de ser echado de la Iglesia a lo que el abad le dijo: "Yo no sé si Aramburu puede ponerte frente a la situación de irte de la Iglesia, pero de lo único que podés estar seguro es que pase lo que pase, Dios te va a ser fiel".
El 11 de mayo, sábado, de 1974, a las 8 y cuarto de la noche, y cuando Mugica se disponía a subirse a su coche Renault 4-L azul, matrícula C-542119, estacionado junto a la iglesia de San Francisco Solano, en la calle Zelada, 4771, donde había celebrado misa, fue tiroteado por un individuo con bigotes achinados, que se bajó de un coche estacionado muy cerca. Este personaje sería Rodolfo Eduardo Almirón, jefe de la lopezreguista Triple A, luego jefe de custodia de Manuel Fraga Iribarne, en España. Cinco disparos, de ametralladora "Ingram M-10", le afectaron el abdomen y el pulmón. El tiro de gracia lo recibió en la espalda. El padre Vernazza, que salió de la iglesia al oír los disparos, corrió a darle la unción, y lo llevaron en un viejo Citroën; Mugica alcanzó a sonreírle y guiñarle el ojo a Vernazza. El cuerpo agonizante de Mugica llegó al Hospital Salaberry, donde murió. Moribundo, alcanzó a exclamar a una enfermera: "¡Ahora más que nunca tenemos que estar junto al pueblo!" Eran las nueve de la noche. El doctor Avelino Vicente Dolico, certificó que las causas del fallecimiento fueron "heridas de bala de tórax y abdomen y hemorragia interna".
El entierro fue una multitudinaria manifestación. Sus villeros, a los que tanto quería, le llevaron a hombros hasta el cementerio de La Recoleta, en el corazón del Barrio Norte. La prensa -no toda- le calificó como "el santo villero".
Desde que se tuvo la primera noticia de su muerte, muchos recordaron, que la revista El Caudillo, portavoz oficioso de la ultraderechista Triple A, había publicado en diciembre del 73, una "Carta abierta a Mugica", en la que se le advertía de estar equivocado, y andar por la vereda equivocada. Por si fuera poco, se sabía, que la escolta de López Rega había hecho ostentación pública de ametralladoras "Ingram".
Más sorprendente todavía fue la afirmación del impresentable Arzobispo Aramburu que le dijo al P. Héctor Botán: "¡Ahora no me va a decir que Mugica no era montonero!". Los sumos sacerdotes siempre de acuerdo con poder opresor...
Producida la muerte del P. Carlos Mugica, tanto los Montoneros como la Triple A intentaron desvincularse del episodio.
El P. Carbone fue llevado clandestinamente a un encuentro del jefe de la agrupación Montoneros Mario Firmenich, extrañamente ileso después del feroz proceso militar argentino. "Si Ud. fuera discípulo de Carlos, estaría muerto, como él", le dijo públicamente Marta Mugica -hermana de Carlos- a este detestable personaje de la historia argentina.
La revista "El Caudillo", por su parte, comenzó a exaltarlo hipócritamente como “modelo y mártir".
Al morir, Mugica, se convirtió en el símbolo de una generación, y en el primer mártir del MSTM.
Además de sus escritos, recogidos en un volumen por el padre Vernazza, y publicados en 1984, este sacerdote nos dejó un grandioso ejemplo de lo que es compartir la suerte de los pobres, desde ellos.
En la obra Iglesia Argentina, Memoria y Esperanza, Mugica es recordado así: "Mugica era una imagen transparente, una suerte de provocador de conciencias, que en nombre del evangelio no dudaba en enfrentar a los poderosos desde la perspectiva de los pobres. Carlos Mugica era un profeta..."


Extracto de la entrevista "Un cura se confiesa" - Revista Siete Días - 1972


Carlos Mugica, a diferencia otros sacerdotes católicos, prefiere ignorar ese halo paternalista, el status privilegiado que la sociedad se empecina en otorgarle, para dar de sí -espontáneamente, sin premeditación- la imagen de lo que cree ser: simplemente un hombre común, con toda la riqueza y las limitaciones de los seres humanos; a lo sumo, siente quizá con más profundidad que sus "hermanos" -palabra habitual en su vocabulario- una problemática responsabilidad, ser también mensajero de sus conflictos.
Pero esa humildad -que se refleja inflexivamente en su manera de vivir- no le posibilitó soslayar una creciente popularidad alrededor de su figura. Lo publicaron así sus declaraciones por radio y televisión: "El socialismo -espetó en una de las emisiones del programa Tiempo Nuevo, dirigido por Bernardo Neustadt, en Canal 11- es el régimen que menos contraría la moral cristiana"; lo sacaron del anonimato pronunciamientos tales como el que barbotó cuando Arturo Illia fue elegido presidente de la Nación: "Hoy es un día triste para el país -dijo Mugica el 12 de octubre de 1963-, una parte importante del pueblo argentino ha sido marginado de los comicios y será dirigido por un hombre a quien sólo votó el 18 por ciento de los electores".
El fogoso sacerdote reconoce que fue arduo el camino recorrido para que pudiera recalar, finalmente, en esas posiciones, "no extremas -defiende- sino coherentes con la actual actitud de un grupo relevante de obispos de la Iglesia Católica".

- Sin embargo, cuando usted eligió ser sacerdote no enarbolaba las mismas banderas. 
- En efecto. Ingresé al seminario hace 18 años, en 1951, y vivía en esa época, el catolicismo individualista, fiel al slogan "salva tu alma". Salvar mi alma, es decir: ir al Cielo, buscar la felicidad, esa que está en Dios. Evidentemente era bastante egoísta mi actitud, aunque también entonces cambió radicalmente mi vida, porque fue cuando descubrí la alegría de vivir en Dios.


- ¿Quién es, qué es Dios?
- Definitivamente, Dios no es una idea sino alguien. Dios es una persona que se entregó totalmente a mí y se dejó matar por mí. Para mí Cristo es mi Señor, mi amigo, mi maestro, mi modelo de vida. Su entrega tiene un valor especialísimo: Dios es un ser que en lugar de servirse del hombre se pone al servicio del hombre y por eso todo hombre que da su vida por los otros sea un ateo, un marxista, o lo que fuere-, ése, verdaderamente se une a Cristo.

- ¿Quién consolidó en usted el cambio de actitud que se atribuye?

- Un sacerdote francés, el abate Pierre, de quien todavía recuerdo una frase decisiva: "Antes de hablarle de Dios a una persona que no tiene techo es mejor conseguirle un techo". Es decir que conseguirle techo a una persona ya es hablarle de Dios. No nos olvidemos que Cristo curaba a los enfermos, les daba de comer a los que tenían hambre y de beber a los que tenían sed. Y no lo hacía para que después escucharan el sermón sino porque esa es su manera de amar: agarrando al hombre por entero. Antes de ingresar en el seminario yo tenía una visión maniquea de la existencia. El alma era buena y el cuerpo malo. Eso viene de Platón, y se metió en la Iglesia con San Agustín; aún perdura esa concepción, sobre todo en lo relativo al sexo. Pero estamos viviendo un amplio proceso de liberación para desterrar esa actitud individualista del seno de la Iglesia. Antes, como muchos de mis compañeros que luego también evolucionaron, yo estaba preocupado por la salvación de mi alma. Luego empecé a preguntarme ¿por qué salvar mi alma y no mi cuerpo cuando esa división no es, precisamente, una actitud cristiana? En la Biblia no se habla nunca de alma y cuerpo; la Biblia es un libro muy carnal, muy concreto, en el cual se define al hombre como polvo que respira.

- Muchos cristianos siguen aferrados a esa concepción maniquea (alma: buena; cuerpo: malo). Y aún más: persisten en adoptar la posición que usted calificó de individualista. ¿A qué se debe?

- A una visión distorsionada de la realidad. El cristianismo es esencialmente comunitario. No decimos "padre mío" sino "padre nuestro". Para entender claramente esto basta con acercarse al pueblo. Estar en contacto directo con él. Cuando yo estaba en el seminario iba a un conventillo de la calle Catamarca. Allí viví algo muy especial - trascendente en mi evolución-; precisamente en el contacto con los hermanos míos del conventillo descubrí lo que ahora llamaría el subconsciente de Buenos Aires. El día que cayó Perón fui, como siempre al conventillo y encontré escrita en la puerta esta frase: "Sin Perón no hay patria ni Dios. Abajo los curas". Mientras tanto, en el barrio Norte se habían lanzado a tocar todas las campanas y yo mismo estaba contento con la caída de Perón. Eso revela la alineación en que vivía, propia de mi condición social, de la visión distorsionada de la realidad que yo tenía entonces, y también la Iglesia en la que militaba, aunque ya por esa época muchos sacerdotes vivían en contacto directo con su pueblo.

- ¿Cuál cree que debe ser su verdadero compromiso con los argentinos, con su pueblo?
- Pienso, siguiendo las directivas del Epicospado, que debo actuar desde el pueblo y con el pueblo: vivir el compromiso a fondo, conocer las tristezas, las inquietudes, las alegrías de mi gente a fondo, sentirlas en carne propia. Todos los días voy a una villa miseria de Retiro, que se llama Comunicaciones. Allí aprendo y allí enseño el mensaje de Cristo.
Los signos concretos del mensaje de Cristo se pueden detectar cuando Él dice: "En esto se conocerá que ustedes son mis amigos, en el amor que se tengan unos a otros". Y el índice de mi adhesión al mensaje de Jesucristo es mi amor real, concreto, palpable, por mis hermanos.

- ¿Cómo se manifiesta, cómo se materializa ese amor?

- Es muy significativo que el capítulo 25 del Evangelio de San Mateo (versículos del 30 al 46) Cristo hable del Juicio Final en estos términos: "Cuando el hijo del hombre vuelva con sus ángeles a juzgar a los hombres los reunirá a todos en su presencia y va a separar a unos de otros como el pastor separa a las ovejas de los cabritos. Entonces va a decir a los de su derecha: vengan conmigo benditos de mi padre". Ahí se puede pensar, bueno, vengan conmigo benditos de mi padre porque fueron a pie a Luján, o porque tuvieron mucha devoción a San Cayetano, o porque hicieron y cumplieron muchas promesas, o porque dieron limosna a la Iglesia. Pero Cristo no va a decir eso. Va a decir: "Vengan conmigo, benditos de mi padre, porque tuve hambre y me dieron de comer, porque tuve sed y me dieron de beber, porque estuve en la cárcel y me vinieron a ver, porque estuve enfermo y me curaron, porque anduve desnudo y me vistieron". Es decir que en el Día del Juicio Final vamos a encontrar a la derecha de Dios a mucha gente que jamás pisó una iglesia y que sin embargo estuvo toda su vida amando a Jesucristo, porque estuvo amando de una manera eficaz a su prójimo, a sus hermanos. Y, lo contrario, Cristo va a decir a los de su izquierda estas palabras terribles: "Apártense de mí, malditos, al fuego eterno". ¿Por qué? Bueno, ahí podríamos pensar que porque no hicieron la comunión pascual, que porque no dieron limosnas. Y sin embargo, no. Cristo va a decirles: "Yo tuve hambre y no me dieron de comer, tuve sed y no me dieron de beber, estuve en la cárcel y no me vinieron a ver..." Y lo notable va a ser que algunos preguntarán: 'Pero Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y no te dimos de comer?' Y Cristo responderá: "Cada vez que no lo hicieron con uno de éstos". Y es en ese terreno donde se manifiesta mi amor, mi compromiso y el de todo hombre.
San Agustín fue muy claro al respecto: "Hay muchos que parece que parece que están adentro de la Iglesia y sin embargo están afuera". Es decir: son muchos los que fueron bautizados o tomaron la comunión pero no tienen amor concreto por su prójimo. Son cristianos muertos, no son cristianos. Por eso hay mucha gente que va a comulgar a misa, cree que comulga pero solamente traga la hostia. Cree que recibe la comunión y no se da cuenta de lo que eso quiere decir. Exactamente: común unión. Y si yo voy a recibir la comunión y soy racista, o sectario, o un explotador que oprime a su hermano, me dice San Pablo: "Ingiero el cuerpo del Señor indignamente; me trago y me bebo mi propia condenación". Porque vivir en el egoísmo, eso es el pecado. Aquel que se la pasa contemplándose el ombligo es un pobre hombre que ya tiene el infierno en vida, que vive en el pecado.

- ¿Qué entiende por pecado?
- Pecar es negarse a amar. No hay pecado sexual: hay pecado contra el amor. Uno peca sexualmente cuando utiliza a una persona como cosa, como objeto. Por eso aquellos que pretenden decir: "Ah, bueno, pero yo tuve relaciones con una prostituta, para descargarme...", esos pecan doblemente. Están contribuyendo con su actitud a mantener un estado de esclavitud, aunque sea aceptado por la persona a la que esclavizan.

- ¿Cuál es, cuál debe ser la actitud del cristiano ante lo que usted llama el desorden establecido, la violencia organizada del sistema?
- Del Evangelio no podemos sacar en conclusión que hoy, ante el desorden establecido, el cristiano deba usar la fuerza. Pero tampoco podemos sacar en conclusión que no deba usarla. Cualquiera de las dos posiciones significaría ideologizar el Evangelio, que más que una ideología es un mensaje de vida. Pasará Marx, pasará el Che Guevara, pasará Mao, y Cristo quedará. Por eso pienso que es tan compatible con el Evangelio la posición de un Luther King como la ideología de un Camilo Torres.

-¿En cuál de esas tendencias se enrolaría usted?
- Se me ocurre que actualmente en la de la no violencia. Como dijo Monseñor Devoto: "Yo no soy violento, pero no sé qué va a ser de mí si las cosas siguen así". Pero ojo: pienso que hay muchos que exaltan la no violencia ignorando lo que es. Porque Luther King, uno de sus principales teorizadores, fue asesinado. Es decir: la no violencia no es quedarse en el molde sino denunciar, poner bien de manifiesto la existencia de la violencia institucionalizada. Y para eso también hay que poner el cuero. Pero que esté claro: si yo ante el desorden establecido enfrento lo que llamo la contraviolencia y logro reducir la violencia total, es legítimo que la use. Pero si sólo exacerbo aún más la violencia del sistema contra el pueblo, no puedo menos que pensar que es contraproducente que la utilice.

- Un cristiano, ¿Tiene derecho a matar?

- No lo sé. Lo que sí está claro es que tiene la obligación de morir por sus hermanos. Pienso que tenemos mucho miedo a la violencia por una actitud individualista. De repente nos escandalizamos porque alguien puso una bomba en la casa de un oligarca, pero no nos escandalizamos de que todos los días en las villas miserias o en el interior del país mueran niños famélicos porque sus padres ganan sueldos de archimiseria. La idea fundamental me parece que ésta: el cristiano tiene que dar la vida por sus hermanos de una manera eficaz. Cada uno verá de acuerdo con su ideología, de acuerdo con la valoración particular que haga de la realidad, con la información que tenga, lo que tiene que hacer.
Aunque yo personalmente crea que el sistema menos alejado de la moral y del Evangelio es el socialismo, se me ocurre que en la Argentina tenemos que hacer nuestra revolución, nuestro socialismo, que no necesariamente debe adaptarse a modelos preestablecidos. Además, estoy seguro de que ese proceso pasa, aquí, por el peronismo.


- ¿Cuál debe ser para usted la ingerencia de la Iglesia en cuestiones económicas y políticas?¿Cómo justificar el poder económico, las relaciones de la Iglesia con el dinero?
- No se trata de justificar sino de analizar. El gran escándalo del Concilio Vaticano II fue que se tuviera que hablar allí de la Iglesia de los Pobres, cuando lo natural es que si la Iglesia viviera de acuerdo con la orientación clarísima que le dio Jesucristo, de acuerdo a como fue la Iglesia los primeros siglos, cuando todos poseían sus bienes en común repartidos según las necesidades de los fieles, no debería haberse mencionado el asunto. El cristianismo empieza a degradarse cuando se desarrolla el espíritu de propiedad, y al reconocerlo Constantino (año 313) como religión oficial del Imperio, otorgándole a la Iglesia poder político. Lo natural, insisto, en el Concilio Vaticano, hubiera sido que se levantara un obispo y dijera: "Un momento. ¿Por qué la Iglesia de los Pobres? La Iglesia también es de los ricos". ¿Por qué? Porque la Iglesia también tiene que evangelizar a los ricos, entendiendo por evangelizar a los ricos, ayudarlos a dejar de serlo. Lo cual no significa que tire todo por la ventana sino que ponga todos sus bienes al servicio de la comunidad. Es evidente que es un problema, porque si viene un empresario católico y me dice: "Yo que me convertí, padre, yo quiero realmente vivir el Evangelio", no me queda otro remedio que contestarle que cambie radicalmente el enfoque de su empresa, dándole participación efectiva en las ganancias a todos sus trabajadores. Claro, así la empresa se va a fundir en 15 días porque la competencia la mata. Entonces la otra respuesta para un empresario que quiera vivir realmente el Evangelio está en que se platee seriamente el problema de la revolución.
 
- Eso es lo mismo que dejar de ser empresario.

- No necesariamente. Si Alberto José Armando (famoso empresario de los 70, presidente del Club Boca Juniors de Buenos Aires) viene a mí y me dice "yo quiero cambiar" le contesto que bueno, que le saque todo el jugo a los capitalistas que lo rodean y que con su fabulosas inventiva le cree al pueblo situaciones en las que pueda ser realmente protagonista de su destino.




Extractos de Peronismo y Cristianismo - Carlos Mugica - Editorial Merlin - 1973


"¿Qué es glorificar a Dios? No es ponerle veinticinco velas a los santos. No. Sí ayudar a que un hombre sea más hombre. Si yo a este hombre lo ayudo a leer y escribir, glorifico a Dios, porque lo ayudo a crecer como hombre. Ayudar al hombre a ponerse de pie. No pararlo. El sólo se tiene que poner de pie. Ayudarlo a ayudarse." "Antes que hablarle de Dios al hombre que no tiene techo, hay que darle un techo. Darle techo ya es hablarle de Dios. Mejor dicho ayudarlo a que se dé el techo es ayudarlo a ayudarse."

"Hay un pecado personal, fundamental, que es el pecado del egoísmo. ¿Qué es pecar? Es tratar a una persona como si fuera una cosa. No hay más que un solo pecado: el pecado contra el amor. Cuando cosifico al otro, ahí hay pecado. Cuando utilizo al otro, ahí hay pecado. Cuando respeto a la persona del otro, ahí hay amor."

"Y está el pecado colectivo o estructural... ¿Cuáles son las estructuras opresoras? Aquellas que establecen un tipo de dominación de unos hombres por otros. Yo pienso que el sistema capitalista liberal que nosotros padecemos es un sistema netamente opresivo. No solo porque hay muy pocos hombres que se aprovechan del fruto del trabajo de la mayoría, sino porque además las relaciones que se establecen son relaciones de dominación. Relaciones despóticas."

"Por eso, como movimiento de Los Sacerdotes del Tercer Mundo propugnamos el socialismo en la Argentina como único sistema en el cual se pueden dar relaciones de fraternidad entre los hombres. Que cesen las relaciones de dominación para que haya relaciones de fraternidad. Un socialismo que responda a nuestras auténticas tradiciones argentinas, que sea cristiano, un socialismo con rostro humano, que respete la libertad del hombre."

"Los hombres están condicionados, determinados por las estructuras en las que viven. Por lo tanto, tengo que amar a los seres humanos y amar las estructuras que contribuyen a que esos seres humanos se realicen como hombres, a que vivan creadoramente. Y debo tratar de destruir o modificar las estructuras que les impiden vivir de esa manera. Y aquí entra todo lo que hace a la dimensión política."

"La liberación debería realizarse en todos los sectores donde hay opresión. En el orden jurídico, en el político, en el cultural, en el económico y en el social."

"En el orden cultural hay opresión porque el pueblo, y entiendo aquí por pueblo fundamentalmente a los oprimidos, a los trabajadores, no tienen acceso a la enseñanza superior y tienen difícil acceso a la secundaria y aun a la primaria. A veces porque no hay bancos y si los hay porque los chicos tienen que lustrar zapatos para que la familia aguante. Además de esto nuestra enseñanza es tecnócrata y colonialista, para que no moleste, que no incomode el día de mañana y se adecue a este sistema montado sobre la base del lucro."

"En el orden económico y social, nuestra estructura económica es anticristiana y opresora. Primero porque en lugar de estar la economía al servicio del hombre, el hombre está al servicio de la economía."

"Segundo porque lo social está subordinado a lo económico con las consecuencias que acarrea." "En el orden social el índice de mortalidad infantil y de desocupación son cada vez mayores."

"Es un deber de todos los cristianos hoy, entrar en la lucha por transformar la sociedad. Esa es la acción política, la acción que tiende a transformar, a modificar la sociedad."

"La justicia se encarna en la vida entera de la sociedad. No basta darle a cada cual lo suyo en un plano meramente individual. No se trata de que los individuos ricos ayuden a los individuos pobres, sino que se trata de que los pobres dejen de ser pobres. Y hasta ahora, para que los pobres dejen de ser pobres no se ha inventado otro más que este sistema: que los ricos dejen de ser ricos. Hay que ayudarlos a los ricos a liberarse de esas riquezas que Los oprimen y que los llevan hacia el camino del infierno."

"Porque si queremos que los dos millones y medio de hermanos nuestros que viven en las villas miserias estén mejor, evidentemente algunos van a estar peor."
"Hoy los cristianos no podemos rezar el padrenuestro si no hacemos algo eficaz para que disminuya el índice de mortalidad, que en nuestra patria, aumenta día a día. Lo mismo con respecto a las torturas; si yo no estoy haciendo algo para que cesen las torturas, en la medida de mis posibilidades, soy co-torturador de mis hermanos. Porque quizá no soy un opresor directo que comete la injusticia, pero tal vez la consiento o no la reparo en la medida en que no me comprometo a través de una acción política para cambiar las estructuras. El compromiso político hoy, no es optativo, es obligatorio para los cristianos en sentido amplio."

"El problema de la violencia no es un problema virginal: a mí no me gusta la violencia. Hay que ser un desnaturalizado para estar a favor de la violencia si la opción fuera violencia-no violencia. El problema es que yo no puedo quedarme pasivamente tranquilo ante la situación de terrible violencia institucionalizada que estoy viviendo, porque si lo hago, soy un asesino de mi pueblo que se está muriendo de hambre."

"Vivimos en un sistema capitalista, en el cual el motor fundamental es el lucro. El lucro es "el" motivo de este sistema económico." "Esta sociedad es inmoral, no solamente porque las riquezas se reparten en forma desigual, sino porque el tipo de hombre que propone esta sociedad es un hombre alienado, un hombre inhumano, es el hombre consumidor, el hombre que "tiene".

"Tenemos que buscar otro tipo de sociedad y aquí aparece la reflexión sobre la posibilidad de acceder al socialismo. ¿Cuáles son las pautas que debe tener en cuenta un cristiano para saber qué sistema puede adecuarse mejor o no a sus valores? Primero, el Evangelio; segundo el Magisterio de la Iglesia y después los signos de los tiempos."

"Pensemos en la comunidad prototípica, las primeras comunidades cristianas. ¿Qué se dice en el libro de los Hechos de los Apóstoles?: ‘Todos los que creían vivían unidos teniendo todos sus bienes en común, vendían sus posesiones y haciendas y las distribuían entre todos según la necesidad de cada uno’. (Cap. 2, 44ss). "La muchedumbre de los que habían creido tenían un solo corazón y una sola alma y ninguno tenía por propia cosa alguna; todo lo tenían en común." "No había indigentes entre ellos porque los dueños de haciendas y casas las vendían y llevaban el precio de lo vendido a los apóstoles y a cada uno se le repartía según su necesidad." "Dieciocho siglos más tarde Marx va a pronunciar una frase evangélica cuando diga: ‘de cada uno según su capacidad, y a cada uno según su necesidad.’"

"Si hoy realmente los que se dicen católicos en la Argentina pusieran todas sus tierras en común, todas sus casas en común, no habría necesidad de reforma agraria, no habría necesidad de construir ni una sola casa. Los casi tres millones de personas que viven en las Villas Miserias en la Argentina, o en conventillos infames y en cuevas –como los indios con los que estuve en Los Toldos – podrían vivir confortablemente bajo techo sin que se construya una sola casa más en el país. Sólo en Buenos Aires hay ciento diez mil departamentos vacíos. Si esta fuera una sociedad cristiana, la gente de las Villas tendría derecho a ocuparlos. Ya de hecho lo han concretado en Córdoba, un grupo de gente de una villa se apoderó de un monoblock. No han hecho más que recuperar lo que les corresponde. Porque cuando la gente dice "esto es mío", ¿quién decidió que es suyo?. El Código Civil Argentino. Pero el Código Civil fue una avivada de doscientas familias que ya se habían apoderado de las tierras y por eso podían decir: "cada uno tiene derecho a ser propietario de lo que tiene". Claro, si todos hubieran largado a cero kilómetro en materia de tierras, muy bien, pero los señores Pereyra Iraola y Menéndez Behety ya eran dueños de media Argentina cuando dijeron ‘hay que respetar la propiedad privada’. "


"En el fondo las discrepancias ideológicas se cierran en dos alternativas, que son: una la alternativa capitalista, que se basa fundamentalmente en que unos pocos sean dueños de los bienes de producción, es decir de los bienes que producen bienes, o sea de las máquinas, donde el hombre tiende al lucro. Esos pocos serán estos que dijo el apóstol Santiago: ‘los ricos que oprimen a sus hermanos’. 
"La otra alternativa es el socialismo, en el cual la comunidad es la que tiene el control y la propiedad de los bienes de producción. No son de unos o de algunos, sino de todos. El control popular sobre los medios de producción, que lleve a que los bienes no sean de algunos sino de todos."